Shadow AI: cómo proteger los datos cuando la inteligencia artificial entra a la empresa

La inteligencia artificial se está incorporando rápidamente al trabajo cotidiano, los colaboradores utilizan herramientas para redactar documentos, analizar información, traducir contenidos, generar imágenes, revisar código o resumir archivos.

Esta adopción puede generar importantes beneficios de productividad, pero también está creando un nuevo desafío para las organizaciones: Shadow AI.
 
El concepto describe el uso de herramientas o servicios de inteligencia artificial que no necesariamente han sido evaluados, aprobados o gobernados por la organización.
 
El problema no es solamente qué aplicación utiliza una persona, la pregunta más importante es: ¿Qué información corporativa está compartiendo con esa aplicación?
 

Cuando la productividad crea un nuevo riesgo

 
Imaginemos un escenario cotidiano, un colaborador necesita analizar rápidamente un documento y decide cargarlo en una herramienta pública de inteligencia artificial; el documento podría contener información comercial, financiera, contractual o datos personales; desde la perspectiva del usuario, simplemente está intentando trabajar más rápido y desde la perspectiva de seguridad, sin embargo, la organización puede haber perdido visibilidad sobre dónde terminó esa información y cómo será procesada; este tipo de situaciones puede multiplicarse rápidamente cuando cientos de colaboradores comienzan a utilizar diferentes servicios de IA.
 
Por eso, prohibir herramientas no necesariamente resuelve el problema, las organizaciones necesitan combinar productividad, educación, gobierno y controles tecnológicos.
 

Microsoft refuerza la protección de información

 
Microsoft está evolucionando sus capacidades de seguridad para responder a este nuevo escenario. La integración entre Microsoft Purview y Microsoft Entra ID permite conectar políticas de protección de información con controles de identidad y acceso.
 
Purview puede ayudar a identificar y clasificar información sensible, mientras Entra ID permite gestionar quién accede a recursos y bajo qué condiciones. A esto se suman tecnologías como Microsoft Defender, orientadas a detectar y responder frente a amenazas, y Microsoft Sentinel, que puede centralizar señales y apoyar procesos de monitoreo y respuesta.
 
El objetivo es construir una arquitectura donde la organización pueda comprender mejor:
 
  • Qué información posee.
  • Qué información es sensible.
  • Quién puede acceder.
  • Desde qué dispositivos.
  • Hacia qué aplicaciones puede moverse.
  • Qué actividades representan riesgo.

 

El desafío aumenta con los agentes

 
Shadow AI adquiere todavía mayor relevancia cuando las organizaciones comienzan a avanzar hacia modelos de Empresas Frontier. Un agente de IA puede necesitar consultar documentos, bases de conocimiento, aplicaciones o sistemas empresariales para ejecutar una tarea, esto significa que la identidad y los permisos se vuelven fundamentales.
 
Un agente no debería tener acceso ilimitado simplemente porque necesita información para trabajar, las organizaciones deben definir qué puede consultar, qué acciones puede ejecutar, qué información puede compartir y cuándo necesita intervención humana. La seguridad, por lo tanto, debe diseñarse desde el comienzo.

IA productiva e IA segura deben avanzar juntas


Existe una falsa dicotomía entre innovación y seguridad, una organización no debería tener que elegir entre permitir inteligencia artificial o proteger sus datos. El objetivo debería ser crear un entorno donde los colaboradores puedan utilizar herramientas aprobadas y productivas dentro de una arquitectura gobernada.

Esto requiere combinar diferentes dimensiones:

Identidad: saber quién está realizando una acción.
Datos: conocer qué información es sensible.
Acceso: limitar recursos según necesidad.
Aplicaciones: identificar herramientas autorizadas y riesgosas.
Monitoreo: detectar comportamientos anómalos.
Gobierno: establecer políticas y responsabilidades.
Adopción: capacitar a las personas para utilizar IA correctamente.

De la prohibición al gobierno


La experiencia previa con Shadow IT demostró que simplemente bloquear tecnología rara vez elimina la necesidad que llevó a los usuarios a buscarla, con Shadow AI ocurre algo similar.

Si los colaboradores necesitan herramientas para trabajar más rápido, probablemente buscarán alternativas, por eso, una estrategia efectiva debería comenzar entendiendo qué necesidades están intentando resolver.

Posteriormente, la organización puede proporcionar alternativas corporativas como Microsoft 365 Copilot y desarrollar agentes controlados mediante Copilot Studio, acompañados por políticas de seguridad y protección de información, el resultado es una estrategia donde innovación y seguridad avanzan juntas.

En NextTime ayudamos a las organizaciones a evaluar su nivel de exposición, revisar identidades y datos, definir controles y construir un roadmap de adopción segura de inteligencia artificial. porque convertirse en una Empresa Frontier no significa solamente utilizar más IA, significa utilizarla con propósito, control y confianza.

¿Sabes qué información de tu empresa está llegando hoy a herramientas de inteligencia artificial?


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